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Cascadas y redes
de señalización celular : rutas y redes.
[<] Las células de organismos
pluricelulares están en permanente intercomunicación
a través de señales de todo tipo (hormonas,
citocinas, factores de crecimiento, pequeños
péptidos, etc.) que regulan la proliferación,
diferenciación, el metabolismo, el comportamiento
celular, e incluso la muerte celular programada (apoptosis).
Cuando estas señales llegan a las células
diana, interaccionan con sus respectivos receptores
y se produce la activación de rutas específicas
de transducción de señales. Seguidamente,
las señales son transmitidas hacia el interior
de la célula, hasta los puntos en que se regula
el metabolismo, la transcripción y traducción
de genes, etc, para generar la respuesta adecuada. Cada
señal extracelular es transducida a través
de múltiples rutas, o cascadas de señalización,
en las que intervienen numerosas proteínas que
ganan y/o pierden su actividad biológica mediante
diversas modificaciones tales como fosforilación,
desfosforilación y translocación intracelular.
Los estudios del Proyecto del Genoma Humano han revelado
que, de los aproximadamente 32.000 genes identificados,
un 20% codifican proteínas involucradas en los
procesos de transducción de señales, incluyendo
receptores tirosina quinasa, subunidades de proteínas
G y enzimas generadores de señales. Tal magnitud
nos indica que las células han diseñado
un complejo entramado de vías de señalización,
en el que diversas rutas pueden ser activadas por distintas
hormonas en un mismo contexto celular. Por tanto, las
distintas respuestas celulares dependerán en
gran medida del conjunto de rutas, iguales o distintas,
presentes en las células diana, que cada señal
extracelular sea capaz de estimular.
Entre las distintas cascadas de señalización
celular, la mejor estudiada es la denominada ruta Ras-MAPK,
que implica, comúnmente, una serie de kinasas
citosólicas activadas por agentes mitogénicos
y sus receptores específicos de superficie. El
esfuerzo conjunto de muchos laboratorios, incluido el
nuestro, permitió que, en 1994, ésta fuera
la primera ruta de señalización cuyos
componentes fueron identificados en su totalidad, desde
la superficie celular hasta el núcleo (Figura
6).
Posteriormente, el estudio reciente de multitud de otras
rutas de señalización ha permitido ir
conociendo más detalles sobre los mecanismos
de señalización intracelular, y comprobar
que las distintas rutas no actúan de modo independiente
sino que están a su vez interrelacionadas entre
sí formando redes complejas de señalización
intracelular (Figura 6). Desde el punto de vista global
de la célula se tiende actualmente a hablar más
de redes que de rutas de señalización.
En estas redes están integradas numerosas proteínas
señalizadoras distintas, responsables de la regulación
de los diversos procesos celulares, siendo precisamente
el balance entre las señales positivas y negativas
de la red de señales lo que va a determinar la
naturaleza de las respuestas celulares elicitadas (que
pueden variar desde división a diferenciación
o apoptosis, etc). La regulación de los procesos
de señalización se puede dar a distintos
niveles. La existencia de redes de señalización
intracelular ofrece, por tanto, grandes posibilidades
de modulación de las respuestas celulares en
base a la regulación cualitativa, cuantitativa
o temporal de los diversos componentes de la red en
cada tipo celular. Por ejemplo, en una célula
quiescente, pequeñas variaciones en los niveles
locales de un factor de crecimiento puede hacer que
la balanza de señales resultantes incline a la
célula hacia la división en vez de hacia
otro tipo de respuestas. [>]
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