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Dominios modulares
en señalización: Proteínas adaptadoras.
[<] Uno de los grupos más
numerosos de proteínas oncogénicas está
constituido por proteínas con actividad tirosina
quinasa, capaces de fosforilar a otras proteínas
en residuos específicos de tirosina, para así
regular su función biológica y transmitir
la señal. En los últimos diez años
el descubrimiento de dominios o módulos de interacción
entre proteínas ha permitido entender los detalles
de los mecanismos moleculares que gobiernan la transducción
de señales desde la superficie de la célula
hasta su interior. Estos dominios están implicados
en la localización subcelular, actividad funcional
e intercomunicación entre las distintas proteínas
señalizadoras con potencial oncogénico.
Entre ellos son de especial interés los dominios
SH2 y SH3 (de homología al dominio 2 y 3 de la
proteína Src). Mientras los dominios SH2 reconocen
y se unen a fosfotirosinas específicas, los dominios
SH3 interaccionan con secuencias específicas
ricas en prolina. Cuando un receptor de membrana con
actividad tirosina quinasa es activado por unión
a su respectivo ligando, se produce una autofosforilación
en tirosinas específicas que a su vez actúan
como reclamo para atraer hacia sí otras proteínas
citosólicas con dominios SH2. Algunas de estas
proteínas son también fosforiladas, activándose
o actuando a su vez como reclamo para atraer a otras
nuevas proteínas. El resultado es la formación
de grandes complejos supramoleculares en la cara interna
de la membrana plasmática, en torno a los receptores
activados. La regulación fisiológica de
estos receptores con actividad tirosina quinasa es la
clave para poder entender los mecanismos que causan
su activación oncogénica. En general,
tanto para los receptores como para otras proteínas
citosólicas con actividad tirosina quinasa que
están involucradas en cáncer, la conversión
oncogénica es el resultado de la desregulación
en uno o varios de sus mecanismos de autocontrol que
aseguran la represión normal de su dominio catalítico.
Resulta llamativo que más de la mitad de los
receptores de membrana con actividad tirosina quinasa
se encuentren mutados o sobreexpresados en un amplio
número de tumores. [>]
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