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Tirosina quinasas citosólicas.
[<] Resulta curioso que, a
diferencia de lo que ocurre con los receptores de membrana
tirosina quinasa, menos de la mitad de las tirosina
quinasas citosólicas conocidas (unas 32) hayan
sido implicadas de manera convincente en cánceres
humanos. c-Src fue el primer homólogo de una
oncoproteína viral en ser clonado y está
implicado en la señalización de numerosos
mitógenos, encontrándose mutado en una
variedad de cánceres. c-Src contiene un dominio
SH2 y un dominio SH3 que mantienen a la proteína
inactiva mediante una sofisticada autorregulación
estérica. Curiosamente, la mayoría de
las mutaciones oncogénicas encontradas en Src
se localizan en las regiones que regulan su propia interacción
con los dominios SH2 y SH3, resultando una activación
permanente de su dominio catalítico. Por otro
lado, la Leucemia Mieloide Crónica fue la primera
en identificarse asociada a una translocación
cromosómica, lo que se ha dado en llamar “cromosoma
Filadelfia” (Ph). La translocación compensada
t(9;22) involucra al gen c-Abl, cuya proteína
es estructuralmente compleja. Ésta contiene un
dominio SH2 y otro SH3, un dominio catalítico
con actividad tirosina quinasa y un dominio de unión
al DNA y otro de unión al citoesqueleto. El resultado
de la translocación es un gen quimérico
Bcr-Abl cuya proteína es retenida permanentemente
en el citoplasma mediante la formación de complejos
homo-oligoméricos mediados por los dominios en
hélice de Bcr, lo que permite la autofosforilacion
en trans de los dominios tirosina quinasa de Abl. De
esta forma se impide la actividad nuclear de Abl de
inducir apoptosis ante daños irreparables del
DNA. Se conocen diversos efectores de Abl, todos ellos
mediadores de la muerte celular, como p53 y p73, y las
quinasa citosólicas (MAPK) activadas por estrés
como p38 y la quinasa N-terminal de c-Jun (JNK/SAPK).
También el gen supresor de tumores Rb interacciona
y reprime la función de Abl durante las fases
G0 y G1 del ciclo celular. Durante la fase S Abl es
liberado recuperando de esta forma su actividad. De
hecho, las células carentes de Rb son más
sensibles a la muerte celular inducida por daños
en el DNA.
Las tirosina quinasas de Janus (JAKs) son proteínas
citosólicas que median la señalización
de receptores de citocinas y se han encontrado sobreexpresadas
o fusionadas con Tel (t(9;12) en varios tipos de leucemias.
Además, algunos de sus substratos, como Stat3
y 5, se encuentran permanentemente fosforilados y activados
en otro tipo de tumores. La unión de cada citocina
a su respectivo receptor inducen la fosforilación
en tirosinas por las proteínas JAKs, atrayendo
y uniendo a STATs a través de sus dominios SH2.
Este reclamo permite que JAKs y STATs se encuentren
y estas últimas sean fosforiladas por las primeras
en sus extremos carboxi-terminales. Finalmente, las
STATs se oligomerizan a través de sus fosfotirosinas
y sus dominios SH2, liberándose de los receptores
e internalizándose en el núcleo, donde
actúan como factores de transcripción.
Además de por JAKs, las proteínas STAT
pueden ser activadas por receptores y proteínas
citosólicas con actividad tirosina quinasa, como
los receptores EGFR e IGF-IR, y por Src y Abl. [>]
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