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Las rutas de señales
mediadas por Ras.
[<] En mamíferos, la
familia de proto-oncogenes Ras está formada por
tres miembros, H-, N- y K-Ras, de los que se han encontrado
mutaciones activantes en aproximadamente un 25% de los
tumores humanos. Estas mutaciones no se encuentran igualmente
distribuidas entre las tres isoformas ya que la gran
mayoría ocurre en K-Ras y N-Ras, mientras que
su detección en H-Ras es mucho más escasa.
Las proteínas Ras son GTPasas de bajo tamaño
molecular localizadas en la cara interna de la membrana
plasmática, donde están ciclando continuamente
entre el estado activo (complejo Ras.GTP) y el estado
inactivo (complejo Ras.GDP). Las mutaciones activantes
de Ras impiden que la actividad intrínseca de
Ras funcione correctamente hidrolizando el GTP a GDP,
lo que conlleva una permanente activación de
la proteína. Las rutas de señales que
activan a Ras son muy diversas e incluyen receptores
tirosina quinasas, como EGF y PDGF, receptores de integrinas
acoplados a proteínas G heterotriméricas
y receptores de citocinas como interleucina-2. Las proteínas
oncogénicas Ras están alteradas de tal
modo que estimulan señales mitogénicas
en las células afectadas sin necesidad de que
ocurra una activación de los receptores de membrana
localizados más arriba en el proceso de señalización.
Esta independencia de las señales exógenas
del crecimiento confiere a las células modificadas
una autonomía que disrupciona el control correcto
de la proliferación celular. A su vez, las proteínas
Ras activan múltiples rutas de señales,
siendo las de Raf-MEK-MAPK y fosfoinosítido (PI)
3-quinasa las más conocidas y relevantes en los
procesos tumorales. Otras dianas menos conocidas de
Ras incluyen PKC?, RalGDS, AF-6, Canoe, Nore1, etc.
Muchas de las proteínas componentes de rutas
activadas por Ras poseen actividad serina y treonina
quinasa. Entre ellas, Raf y MAPK son muy importantes
en diferentes procesos celulares inducidos por Ras,
tales como proliferación y diferenciación.
Sin embargo, aunque formas activadas de estas quinasas
son capaces de inducir focos de transformación
en células de mamífero en cultivo, se
conocen pocas formas oncogénicas de serina-treonina
quinasas que se expresen en tumores. En concreto, la
forma oncogénica v-raf se ha encontrado únicamente
en determinados tumores de aves, pero no se ha detectado
en tumores humanos hasta la fecha. Estos resultados
sugieren que son otras rutas dependientes de Ras las
que tienen mayor transcendencia en los procesos tumorales.
La activación de PI3-quinasa por Ras oncogénico
es esencial para suprimir la apoptosis, lo que ocurre,
en parte, a través de la proteína quinasa
B (PKB/Akt). La importancia de PI3-quinasa-Akt en cáncer
ha sido reafirmada más recientemente por el descubrimiento
de PTEN (fosfatasa y homólogo de tensina delecionado
en el cromosoma 10), también conocido como MMAC1
y TEP1. PTEN desfosforila el fosfoinositol (3,4,5)-trifosfato
(PIP3), producto de PI3-quinasa y un regulador clave
de Akt. Por tanto, la pérdida de PTEN activa
indirectamente a Akt al permitir la acumulación
de PIP3. De este modo, cabe pensar que la activación
de Akt por Ras es biológicamente similar a la
pérdida de PTEN y por ello se considera a PTEN
como un gen supresor de tumores. Este equilibrio resulta
particularmente importante en determinados tumores sólidos.
Sin embargo, la prevalencia en leucemias es menos significativa,
lo que sugiere que las células hematopoyéticas
tienen otras rutas preferentemente desreguladas en la
progresión carcinogénica. Valga resaltar
aquí que, en leucemias mieloides crónicas,
Bcr-Abl es capaz de activar las rutas de Ras y PI3-quinasa.
También se han encontrado mutaciones activantes
de N-Ras en leucemias mielodisplásicas y mieloproliferativas,
aunque con baja frecuencia.
Los procesos de activación (formación
de Ras.GTP) y la inactivación (formación
de Ras.GDP) de Ras están catalizados a su vez
por proteínas específicas que favorecen,
respectivamente, el intercambio de nucleotidos de guanina
en el primer caso (guanine nucleotide exchange factors,
GEFs) o que activan la actividad intrínseca en
Ras de hidrolizar el GTP a GDP (GTPase activating proteins,
GAPs). La pérdida de función de la proteína
Ras-GAP NF-1 es característica de la neurofibromatosis
de tipo 1 (síndrome von Recklinghausen) en que
los pacientes son susceptibles de padecer diferentes
tipos de cánceres, especialmente leucemia. Lógicamente,
con la pérdida de función en NF-1 se impide
la hidrólisis del GTP y Ras permanece activado.
Las GTPasas de la familia Rho pertenecen a la gran superfamilia
de proteínas Ras, con las que comparten una alta
homología de secuencia y estructura. Las proteínas
Rho están implicadas en diversos procesos celulares
de control de la morfología celular, la organización
del citoesqueleto, adhesión, movimiento y, además
son capaces de regular la expresión génica
y desencadenar la activación de quinasas citosólicas.
Sin embargo, a diferencia de Ras, no se han encontrado
mutaciones activantes de Rho en tumores. No obstante,
una serie de experimentos recientes han aportado información
que sugiere que los GEFs de Rho pueden estar implicados
en oncogénesis. En la actualidad diversos grupos
siguen estudiando esta hipótesis con expectación.
Por lo que se refiere a su especificidad funcional,
los tres genes ras presentes en las células de
mamíferos (H-, N- y K-ras) parecen tener, al
menos en parte, papeles diferentes en base a la observación
de su activación en distintos tipos de tumores
y a la diferente localización subcelular y vías
de procesamiento de las proteínas productos de
cada uno de ellos. Esta diferente localización
subcelular se debe a la región hipervariable
de la zona carboxilo-terminal de las distintas moléculas
Ras, que determina la unión de grupos palmitoílo
y/o farnesilo, los cuales dirigen la proteína
a su destino final. La distinta distribución
de los tres tipos de Ras hace que los efectores con
los que puedan interaccionar sean diferentes y que,
por ello, se obtengan distintas respuestas. La diferente
capacidad de señalización de estas tres
proteínas se pone también de manifiesto
en los modelos animales deficientes en las mismas. Mientras
que la disrupción génica de K-Ras es letal,
la de los loci H- y N-Ras son perfectamente viables,
tanto por separado como en combinación. Otro
dato que avala la diferente funcionalidad de estas moléculas
es la capacidad oncogénica de las mismas. K-Ras
es el más tumorigénico de los tres, con
incidencias altísimas en cáncer de páncreas,
pulmón y colon. Además, la presencia de
mutaciones en K-Ras se asocia con un mal pronóstico.
Mutaciones en N-Ras son encontradas en un menor número
de tumores, aunque llegan a un 30% en el caso de leucemias
agudas no linfoides. Finalmente, H-Ras es el de menor
incidencia en cáncer, aunque se han encontrado
mutaciones en H-Ras en cáncer de vejiga, próstata
y tiroides especialmente. [>]
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