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Factores de transcripción.
[<] Las señales iniciadas
en la superficie celular tras la activación de
los receptores de factores de crecimiento y citocinas
deben ser transducidas a través del citoplasma
hasta llegar al núcleo, donde regulan la transcripción
de genes. Así, la represión y activación
de la transcripción de genes es esencial para
dar la respuesta pertinente a las señales que
inciden en la célula. Es, por ello, lógico
pensar que determinados factores de transcripción
ejerzan papeles clave en la regulación de procesos
de proliferación celular, inducción de
apoptosis y/o reparación del DNA, cuya alteración
está asociada a los procesos tumorales.
Los factores de transcripción son proteínas
que, en respuesta a señales citoplasmáticas,
son capaces de regular la expresión génica
en el núcleo. Su activación oncogénica
determina que puedan actuar constitutivamente, sin necesidad
de señales externas, estimulando así de
manera continuada la síntesis de proteínas
implicadas en la promoción del ciclo celular.
Esto puede conducir a un crecimiento incontrolado de
las células y al crecimiento tumoral. Son numerosos
los factores de transcripción cuya relevancia
ha sido demostrada en cáncer. Entre estas oncoproteínas
podríamos citar Myc, Max, Myb, Fos, Jun, Rel,
Ets, etc.
Myc es un factor de transcripción que actúa
como mediador de numerosas señales mitogénicas
y está involucrado en los procesos de proliferación
celular a través de la formación de complejos
heterodiméricos con la proteína Max. Los
extremos amino- y carboxi-terminales de Myc son esenciales
para la actividad transcripcional del complejo ya que
el primero contiene el dominio de activación
de la transcripción y el segundo permite la dimerización
con Max. La interacción Myc-Max puede ser suplantada
por complejos alternativos de Max con un grupo de factores
de transcripción denominados Mad. A diferencia
de Myc-Max, los complejos Mad-Max desempeñan
una importante función en procesos de diferenciación.
La amplificación de Myc es frecuente en cánceres
de mama y pulmón. La translocación cromosómica
de Myc que involucra a los genes de las cadenas H y
K de las inmunoglobulinas (t(8;14) y t(2;8)) es característica
de los linfomas de Burkitt. El resultado es la sobreexpresión
de la oncoproteína Myc, desplazando, de este
modo, el equilibrio hacia el complejo Myc-Max y, por
tanto, dificultando la diferenciación y favoreciendo
la proliferación. No obstante, la sobreexpresión
de Myc no es suficiente y requiere de señales
antiapoptóticas como las producidas por la proteína
mitocondrial Bcl-2. Bcl-2 es un oncogén cuya
translocación t(14;18) está asociada al
desarrollo de linfoma folicular. Además, cuando
se sobrexpresan Myc y Bcl-2 en ratones transgénicos
se induce la formación de linfomas de células
B.
Los oncogenes fos y jun pertenecen a una superfamilia
de factores de transcripción que contienen en
su estructura primaria la secuencia hélice-asa-hélice
/ cremallera de leucina. Los factores de la familia
Fos (Fos, FosB, Fra1, Fra2) forman heterodímeros
con los de la familia Jun (Jun, JunB, JunD), dando lugar
a los factores de transcripción denominados AP1
que se unen a secuencias consenso en el ADN (sitios
AP1). La llegada de señales mitogénicas
a través de las rutas de MAPK o de las STAT es
capaz de provocar una rápida inducción
de los promotores del gen c-fos, el cual, en un mecanismo
de autorregulación va a reprimir su propia expresión.
Por su parte, las señales mitogénicas
también son capaces de provocar la fosforilación
de Jun, que en combinación con el Fos previamente
sintetizado, va a estimular su propio promotor y la
expresión de un gran número de genes diana.
De esta forma se consigue que una estimulación
breve por factores de crecimiento resulte en una respuesta
prolongada que llevará a la división celular.
Las proteínas AP1, fundamentalmente las que pertenecen
al grupo de Jun, controlan la proliferación y
la apoptosis mediante su capacidad de regular la expresión
y función de reguladores del ciclo celular como
ciclina D1, p53 y los inhibidores p21waf1, p19ARF y
p16INK. Entre las proteínas Jun, c-Jun es la
única capaz de regular positivamente la proliferación
a través de la represión de la función
y expresión de genes supresores de tumores como
p53, y de inducción de la transcripción
de ciclina D1. Estas acciones son antagonizadas por
JunB, el cual aumenta la expresión de los genes
supresores de tumores y reprime la de ciclina D1. No
son frecuentes los casos de activación de Fos
en tumores humanos. Tan sólo un estudio ha encontrado
un 60% de casos de sobreexpresión de Fos en osteosarcoma
humano. Por su parte, la sobreexpresión de Jun
ha sido observada en varios tipos de cáncer de
pulmón.
La familia de factores de transcripción Rel incluye
un grupo de proteínas que, tras ser activadas
en el citoplasma, son translocadas al núcleo
para ejercer su función reguladora. Este es el
caso de NF-?B, que en su forma inactiva se encuentra
asociado con la proteína inhibidora I?B. En respuesta
a ésteres de forbol o citoquinas, I?B es fosforilado,
liberando NF-?B y permitiendo su traslado al núcleo,
donde se une a secuencias consenso ?B del ADN. La forma
de actuación de Rel es similar a la de NF-?B,
tomando la función de I?B las proteínas
Mad-3 y pp40. En el núcleo, Rel puede formar
homodímeros o unirse a NF-?B, activando los sitios
?B, o puede formar heterodímeros con Spi, estimulando
la expresión de promotores con estos sitios de
unión. Dentro de esta familia se han encontrado
diversas formas oncogénicas producidas por translocaciones
o por amplificaciones. Entre las translocaciones que
afectan a rel cabe destacar aquellas encontradas en
linfomas no Hodgkin, en las que la proteína híbrida
resultante se parece funcionalmente al oncogén
vírico v-rel. Se han detectado elevados niveles
de expresión de la subunidad p50 de NF-?B en
carcinoma de pulmón de células no pequeñas,
y de esta proteína y su precursor p105 en líneas
celulares de colon y ovario.
Los factores de transcripción tipo Ets comprenden
una familia de al menos doce genes, entre los que cabe
citar ets, elk, fli-1, spi-1, erg, etc. Se ha descrito
que Ets-1 y Ets-2 son activados por ésteres de
forbol y por algunos factores de crecimiento y que colaboran
con AP-1 en promover la transcripción. Se han
encontrado traslocaciones que activan estos protooncogenes
en algunas leucemias y en sarcoma de Ewing, y mutaciones
puntuales en un caso de leucemia linfocítica
aguda. [>]
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