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Aproximaciones farmacológicas.
[<] La búsqueda de nuevos
agentes farmacológicos capaces de atacar específicamente
las células tumorales ocupa actualmente a cientos
de laboratorios académicos y farmacéuticos
en todo el mundo. Los avances conceptuales y tecnológicos
de la biología molecular del cáncer han
propiciado, por primera vez en la historia, una situación
que permite un diseño racional de nuevos antitumorales
y un rápido screening de la actividad de los
mismos.
Nuestro entendimiento actual de la célula cancerosa
sugiere distintos enfoques o aproximaciones para el
diseño de nuevas aproximaciones farmacológicas.
Por ejemplo, se pueden aprovechar las propiedades distintivas
de las células tumorales para asegurar que los
agentes citotóxicos alcancen preferentemente
o exclusivamente las células tumorales, en vez
de las normales. Así, por ejemplo, en procesos
tumorales asociados a la sobreexpresión de receptores
o moléculas de superficie, o a la expresión
de formas alteradas de los mismos, se pueden diseñar
complejos de moléculas letales acomplejadas a
ligandos específicos de aquellas moléculas
de superficie, con el objetivo de eliminar exclusivamente
las células tumorales sin dañar las células
normales circundantes.
Otras aproximaciones alternativas se centrarían
en interferir con procesos de señalización
que son específicos de células tumorales
o están exacerbados en las mismas. No es ilógico
pensar en la posibilidad de frenar el crecimiento de
tumores cuyas células presentan alteraciones
específicas de oncogenes o genes supresores concretos,
mediante el bloqueo de algún factor de crecimiento
sobreexpresado autocrinamente, la inhibición
de la actividad de alguna tirosina kinasa sobreactivada,
la desactivación de formas activadas de Ras,
o la desactivación de algún factor de
transcripción sobreactivado en las correspondientes
células tumorales. Estas aproximaciones estarían
centradas en la búsqueda de nuevos antitumorales
capaces de bloquear la actividad de las proteínas
señalizadoras mutadas, pero no la de sus versiones
normales.
Desde hace años se han venido probando, con creciente
éxito, ejemplos de regímenes terapéuticos
de este tipo que implican tratamientos dirigidos específicamente
contra alguna proteína oncogénica. Uno
de los primeros ejemplos es el tratamiento de la leucemia
promielocítica aguda con ácido retinoico.
Las células leucémicas, caracterizadas
por la translocación del receptor de ácido
retinoico que da lugar al oncogén híbrido
PML/RAR?, sufren diferenciación terminal en respuesta
a ácido retinoico debido a la fijación
de este ligando a la porción RAR de la proteína
de fusión PML/RAR que portan. Como consecuencia,
el tratamiento con retinoico induce remisión
clínica en la mayoría de los pacientes,
aunque eventualmente se puedan producir relapsos de
la enfermedad.
Las moléculas Ras activadas, responsables de
hasta el 30% de tumores humanos, han sido también
dianas muy estudiadas en el diseño de fármacos
antitumorales. En particular, drogas inhibidoras del
procesamiento de las moléculas Ras generadas
por muchos laboratorios distintos han demostrado una
gran capacidad de bloqueo de procesos tumorales en modelos
animales, aunque su validez en cáncer humano
parece estar actualmente cuestionada.
De modo similar, muchas otras moléculas señalizadoras
cuya estructura o actividad esta alterada en procesos
tumorales, están siendo estudiadas actualmente
como dianas de gran variedad de nuevos compuestos en
estudio. Las grandes posibilidades ofrecidas por la
moderna química combinatoria junto con la rapidez
y eficiencia de los sistemas actuales de screening de
actividad antitumoral hacen concebir grandes esperanzas
respecto al diseño e identificación de
nuevos antitumorales, cada vez mas específicos,
en un futuro próximo. Estas esperanzas están
fundadas en resonantes éxitos recientes, como
es el caso del Gleevec, un inhibidor específico
de la actividad de ciertas familias específicas
de moléculas con actividad tirosina kinasa. La
FDA ha certificado recietemente una eficiencia curativa
de este fármaco superior al 90% en leucemia mieloide
crónica (translocacion de la tirosina kinasa
abl) y también en carcinoma del estroma gastrointestinal
(sobreexpresión del receptor tirosina kinasa
kit). [>]
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