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EPÍLOGO. PERSPECTIVAS DE FUTURO.
[<] El objetivo último
de todos los que estudiamos el cáncer es la eliminación
completa de la enfermedad. La pregunta que nos hacemos
continuamente, y la sociedad nos repite de muchas maneras,
es si seremos capaces, -o cuando seremos capaces-, de
erradicar los distintos procesos tumorales que afligen
a la especie humana.
La consideración realista de las causas conocidas
de cáncer, y de la asociación íntima
que éstas tienen con elementos esenciales para
el mantenimiento de la vida sobre la tierra, como son
los agentes mutagénicos ambientales y los genes
que regulan el normal crecimiento y desarrollo celular,
sugiere que el cáncer es algo intrínseco
a la vida multicelular y que su total erradicación
en nuestra especie será una tarea muy difícil.
A pesar de ello, los extraordinarios avances producidos
por la investigación de los últimos 20
años sobre los orígenes y mecanismos del
cáncer, proporcionan una nota de claro optimismo
respecto a la posible consecución de nuestro
objetivo final.
En todo caso, nuestras investigaciones deben seguir
avanzando hacia el futuro mezclando nuestro justificado
optimismo con una sana dosis de realismo.
El optimismo se basa en la evidencia de que la acumulación
de nuevos conocimientos sobre los mecanismos íntimos
del cáncer nos va a seguir proporcionando nuevas
armas y medios con los que atacar y vencer la enfermedad
en el futuro.
Por otra parte, también hemos también
aprendido que incluso lo más profundos descubrimientos
acerca de las causas de la enfermedad no han traído
aparejada de manera automática la solución
a la misma. Pasteur y Koch, por ejemplo, establecieron
el origen bacteriano de muchas enfermedades comunes,
pero, solamente después de muchas décadas
de trabajo, otros pudieron coronar su trabajo con el
descubrimiento de la penicilina, estreptomicina y otros
antibióticos capaces de controlar las infecciones
bacterianas.
En los albores del siglo XXI nos encontramos en una
situación más favorable que nunca para
avanzar en el objetivo común de la erradicación
del cáncer. Disponemos ya de un enorme cuerpo
de conocimientos teóricos sobre los genes, proteínas
y vías de señalización implicados
en cáncer. Por otra parte, tenemos la práctica
certeza, basada en la observación de resultados
de laboratorios de todo el mundo, de que esos conocimientos
se van a ir ampliando día a día de manera
muy significativa. Todos estos nuevos conocimientos
básicos nos están proporcionando un arsenal
de nuevas ideas investigadoras con las que atacar los
problemas de la prevención, detección,
diagnostico y terapia del cáncer en los próximos
años.
No sabemos cuan largo será el camino que nos
lleve a la consecución de nuestro objetivo final,
pero confiamos que el esfuerzo coordinado de la comunidad
científica nos permitirá recorrerlo en
el menor tiempo posible.
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