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CENTRO DE INVESTIGACION DEL CANCER

Aplicaciones de la Biología Molecular al diagnóstico, pronóstico y tratamiento del cáncer

  • EL CÁNCER
  • Aplicaciones de la Biología Molecular al diagnóstico, pronóstico y tratamiento del cáncer

[<] En los apartados anteriores hemos descrito algunos de los extraordinarios avances recientes en nuestra comprensión de los mecanismos moleculares que rigen los procesos tumorales. Entre esos destacan los mecanismos que controlan y regulan la proliferación, la diferenciación y la supervivencia de células, tanto normales como tumorales. Sin embargo, a día de hoy, hay que reconocer que esos avances han reportado todavía pocos beneficios directos al paciente de cáncer. Para una gran mayoría de tumores, el éxito terapéutico depende fundamentalmente de una detección precoz que permita aplicar, a un tumor bien localizado, aproximaciones terapéuticas curativas como la cirugía o la radioterapia. Desafortunadamente, un gran número de cánceres han metastatizado ya en el momento del diagnóstico, por lo que no puede ser curados solamente mediante cirugía o radioterapia. Es indudable que la quimioterapia ha progresado también notablemente en años recientes, y que se han encontrado combinaciones de drogas antitumorales efectivas ante distintos tipos de tumores. Sin embargo, un buen porcentaje de formas tumorales se muestran bastante refractarias a los protocolos quimioterapéuticos disponibles actualmente. Por ello, la tasa de mortalidad por cáncer no ha disminuido significativamente en los últimos años y esta enfermedad sigue hoy por hoy afectando a uno de cada cuatro adultos en el mundo occidental y segando las vidas de aproximadamente 150. 000 españoles cada año. 

En ese contexto, el gran desafío del momento actual, en el nuevo siglo que acabamos de empezar, es el de trasladar a la práctica clínica los muy importantes avances de nuestro entendimiento del cáncer a nivel molecular y de investigación básica. La tarea no es fácil. Por una parte sabemos que las alteraciones moleculares y celulares que hemos caracterizado en tumores pueden afectar a prácticamente cualquiera de los linajes celulares de nuestro organismo, produciendo mutaciones que normalmente no pueden ser evitadas. Por otra parte, las dianas de las mutaciones malignas son genes esenciales para el crecimiento y desarrollo normal de cualquier célula del organismo. Estas dificultades suponen obstáculos teóricos y prácticos a la hora de diseñar aplicaciones prácticas de todos esos conocimientos con el objetivo de eliminar el cáncer de nuestra sociedad humana. Sin embargo, los nuevos conocimientos moleculares auguran enormes mejoras en el diseño de nuevas formas de control de las enfermedades tumorales. Podemos preveer al menos a cuatro niveles distintos de aproximación de nuevas aplicaciones concretas de esos conocimientos al control de las enfermedades tumorales:

  • Identificación de individuos con predisposición genética. Debido a la carga genética recibida de sus padres, algunos individuos en la población humana tienen un riesgo especialmente elevado de sufrir enfermedades tumorales. Los conocimientos actuales a ofrecen en muchos casos la posibilidad de reducir significativamente la probabilidad de sufrir esas enfermedades, mediante procedimientos de screening que permiten detectar las alteraciones moleculares que corresponden a los estadíos iniciales de desarrollo de dichas enfermedades.
  • Reducción de la exposición a agentes ambientales productores de mutaciones oncogénicas. Conocemos la naturaleza de las mutaciones capaces de activar oncogenes y genes supresores. También conocemos, al menos en parte, los mecanismos de producción de dichas mutaciones por diversos agentes ambientales. En el futuro cabe esperar una reducción significativa de las mutaciones tumorales mediante la implantación de programas que minimicen la exposición de la población humana a los agentes carcinogénicos de tipo físico, químico o biológico que han sido identificados en los últimos veinte años.
  • Diagnóstico temprano y preciso de los cambios premalignos y malignos en los pacientes. La detección de las alteraciones moleculares responsables de procesos tumorales que, en algunos casos, ya es técnicamente posible muchos años antes de que se observen manifestaciones clínicas de los mismos, debe producir beneficios espectaculares en la reducción de las tasas de muerte por cáncer en las próximas décadas.
  • Tratamientos efectivos, que destruyan específicamente las células tumorales sin afectar las células normales del organismo. Los conocimientos moleculares acumulados están permitiendo, por primera vez en la historia, abandonar los procedimientos de “ensayo y error” como método de selección de nuevos tratamientos antitumorales. Por el contrario, estamos en condiciones de utilizar esos nuevos avances para proceder al diseño racional de nuevas aproximaciones terapéuticas que superen la falta de especificidad y los efectos secundarios típicos de los tratamientos actuales. Recientes resultados espectaculares, como el Gleevec, permiten augurar un futuro exitoso en esta línea de trabajo. [>]