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Descubren cómo las mutaciones en el gen MYH9 dictan la gravedad de enfermedades raras de la sangre 24/03/2026

Descubren cómo las mutaciones en el gen MYH9 dictan la gravedad de enfermedades raras de la sangre

Un consorcio internacional liderado por el Dr. Miguel Vicente-Manzanares, del Centro de Investigación del Cáncer (CSIC-USAL-FICUS), ha descifrado el mecanismo molecular que explica la variabilidad clínica en pacientes con trastornos relacionados con el gen MYH9. El estudio, publicado en Cellular and Molecular Life Sciences, revela por qué distintas mutaciones en un mismo gen pueden causar desde síntomas leves de la sangre hasta cuadros graves con sordera y fallo renal.

El gen MYH9 codifica la miosina II-A (NM2-A), un motor molecular que, cuando funciona normalmente, propulsa el movimiento de las células y permite su división. Hasta ahora, se sabía que las mutaciones en la parte motora de la proteína eran más agresivas que en las conexiones de la “cola” celular, pero no se comprendía la causa exacta.

 

"Arena" en la maquinaria celular

La investigación demuestra que las mutaciones no sólo "apagan" el motor de la miosina, sino que alteran su organización formando acumulaciones anómalas (agregados) que se comportan como la “arena” en la maquinaria de las plaquetas y otras células. Estos cambios producen “atascos” de distinta gravedad en la maquinaria celular, que son los que causan la variabilidad en los síntomas. Algunas variantes, como N93K, apenas afectan el rendimiento del motor, pero estabilizan en exceso los filamentos, impidiendo su renovación y produciendo enormes “granos de arena” que bloquean la maquinaria celular. Los conglomerados de N93K también secuestran la proteína sana, contribuyendo al “atasco” del funcionamiento celular, mientras que las mutaciones en la “cola” no secuestran la proteína sana, con lo que la maquinaria de la célula no está tan afectada.

Un nuevo tipo de análisis microscópico, desarrollado con herramientas computacionales avanzadas por investigadores del Centro de Investigación del Cáncer y de la Universidad McGill (Canadá), permite predecir el tamaño de los “granos de arena” antes de que lleguen a ser dañinos. El estudio demuestra que cada mutación influye en el tamaño de estas estructuras desde sus primeras fases, lo que ayuda a entender por qué algunos pacientes tienen plaquetas muy grandes pero pocos síntomas, mientras que otros presentan problemas en distintos órganos.

 

Hacia una medicina personalizada

"Nuestro objetivo es que la mutación concreta de MYH9 no sea solo un dato genético, sino una pista funcional sobre qué le ocurre a la célula y cómo intervenir", explica Vicente-Manzanares. Este mapa detallado permite plantear futuras estrategias terapéuticas dirigidas a modificar la estabilidad de los filamentos o a prevenir la formación de estas acumulaciones proteicas.

El trabajo ha contado con la colaboración del Instituto Nacional de la Salud (NIH) y la Universidad Estatal de Ohio, de Estados Unidos y la Universidad McGill (Canadá), y ha sido financiado por el Ministerio de Ciencia y la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).

Información adicional del grupo de Miguel Vicente:

 https://www.cicancer.org/press-room/cic-news/miosina-ii-un-motor-molecular-que-conecta-fuerza-desarrollo-y-enfermedad